Por Virginia Santamaría Pose.

* El proyecto Baelo Claudia ha sido galardonado con el Premio Anuaria de Oro al mejor proyecto de estudios realizado por un estudiante de diseño en 2014.

Me plantean escribir una entrada para El Intercambiador explicando cómo desarrollé el proyecto de identidad corporativa de Baelo Claudia ¡y no sé por dónde empezar! Bueno sí…se podría decir que todo comenzó el día en que Juan Aguilar, profesor de la asignatura de Proyecto, sorteó los sectores económicos sobre los que debía apoyarse nuestro trabajo final.

Pero como la historia se encuentra muy presente en este proyecto volvamos unos años atrás, cuando yo era pequeña y mis padres me llevaban todos los veranos a Cádiz, provincia de la que estaban enamorados y de la que guardo gran cariño. Mi playa preferida ahora y por entonces, era la de Bolonia. Lugar que para mí era un espacio increíble en el que se mezclaban el mar y los pinos, la duna de arena dorada, las vacas Retintas en la orilla, las excursiones hasta la zona de los barros y lo más fascinante de todo, las ruinas de una antigua ciudad Romana llamada Baelo Claudia.

ruinas Baelo Claudia

Ruinas de Baelo Claudia, junto a la playa de Bolonia (Cádiz)

No es de extrañar que, en cuanto leyese el briefing en el que se pedía recrear un hotel en un parque natural andaluz, pensase súbitamente en la playa de mi infancia. Pero lo que en principio surgió casi por impulso se transformó en estrategia perfectamente planificada al cabo de poco tiempo. Pues pronto comprendí que conocer excepcionalmente bien el lugar en el que emplazar mi negocio iba a ayudarme en todos los pasos que tendría que dar en adelante.

En primer lugar, debía idear cómo sería mi empresa hotelera, darle un nombre, pensar cuál sería su filosofía, en los servicios que ofrecería, en su público objetivo y en un logotipo que la identificase y la diferenciara del resto.

Bocetos logo Baelo Claudia

Bocetos iniciales para el logotipo

Comencé la etapa de investigación y analicé la oferta hotelera y turística de la zona abriendo la búsqueda a otros lugares de España que pudiesen competir con mi propuesta, tales como las islas u otros parques naturales. Estudié desde sus modelos de negocio hasta sus planteamientos de identidad corporativa para acabar escogiendo aquello que me resultase interesante para incorporar a mi propuesta.

Como naming, escogí Baelo Claudia ya que aportaba la atemporalidad y el arraigo a la zona que deseaba transmitir con la denominación del hotel. Como colores corporativos escogí el azul ultramar del Atlántico y el dorado de la arena mojada, que me permitía jugar al mismo tiempo con las evocaciones de lo rústico y lo natural, por un lado, y de lo suntuoso, por el otro, ya que se trataba de un hotel de alta gama.

Para crear el logotipo tenía claro que deseaba incluir un motivo que remitiese al mundo clásico con el fin de ilustrar y sintetizar el concepto del naming.  Así que probé con siluetas de ánforas, atributos de dioses mitológicos y tras consultar varios libros de iconografía latina di con el elemento que más se acercaba a mi idea inicial, la palmeta. Esta reunía todas las características formales que buscaba, tales como, clasicismo y pregnancia y las conceptuales, puesto que representaba un elemento vegetal que podía transformar en símbolo del compromiso con la sostenibilidad que el hotel abanderaba.

Posteriormente, digitalicé y pulí las formas de la palmeta gracias a uno de los elementos geométricos más básicos que existen, el círculo. Finalmente, inscribí el motivo entre las palabras de “Baelo Claudia” tras haber seleccionado una fuente tipográfica de reciente creación (2013) que aportase el punto de modernidad que el logotipo necesitaba. Una vez creado podía decir que un mundo posibilidades se me abrían para generar el resto de elementos que conformarían la identidad visual del hotel.

BC_RecursosGraficos

Recursos gráficos para la identidad visual

En esta siguiente etapa, marcada por un calendario de trabajo muy exigente, debía generar la papelería, los elementos propios y el merchandasing del negocio. Así que continuando en la línea de tratar de ofrecer una imagen elegante y cuidada en la que estuviese muy presente la naturaleza, comencé a desarrollar los recursos gráficos que me servirían para evocar el mundo de Baelo Claudia.

Como contrapunto a los potentes colores corporativos previamente detallados escogí una paleta de tonos pastel, como los verdes y los rojos de flores y plantas. Posteriormente, como fuente tipográfica corporativa volví a decantarme por  una muy novedosa, aunque esta vez fuese de tipo egipcio, rotunda, legible en soportes impresos y digitales y lo que es muy importante, disponible en seis estilos.

Para rematar mi imaginario corporativo debía incorporar un elemento gráfico que tuviese personalidad, que remitiese a la naturaleza y a tiempos pasados pero que, por su tratamiento, nos comunicase que procedía de la actualidad.

Tras realizar bastantes pruebas y no estar del todo convencida con los resultados, llegó a mis manos tras mucho buscar, mejor dicho a mi pen drive, un variado conjunto de fascinantes ilustraciones procedentes de la Enciclopedia de Diderot y D´Alembert de 1751. Seleccioné del apartado de botánica y animales marinos los ejemplares más interesantes para mi proyecto y comencé a jugar con los colores y las disposiciones sobre los elementos que conforman la identidad de Baelo Claudia.

Una vez recogido todo el trabajo en el manual de identidad corporativa de la marca sentí que no quería dar por finalizado todo el esfuerzo, que no era suficiente haber ideado, proyectado y acotado cada diseño sino que lo que quería era verlo hecho realidad. Y eso hice durante el verano, una vez finalizado el ritmo de trabajo frenético de la escuela. Así que me dejé llevar por los ratos libres y el calor estival y me puse manos a la obra con los materiales y acabados.

En cuanto comencé me di cuenta de que ya sabía exactamente lo que quería, pues llevaba mucho tiempo trabajando en el proyecto y ya no sólo sabía qué aspecto tenía Baelo Claudia sino que también sabía a qué sonaba, a qué olía y cuál era su sensación al tacto.

Acabados mate, ligeras huellas de trama o verjura y blancos rotos caracterizan los papeles de distinto gramaje escogidos para tarjetas, tarjetones, hojas y cartas. Tonos crudos y texturas naturales para las cubiertas y las envolturas. Al fin y al cabo todo debía ir conectado y transmitir esa idea unitaria de sencillez, autenticidad y pureza que definían a Baelo Claudia.

Por último y no menos importante, deseaba documentar gráficamente no solo el proceso sino también el resultado final. Para ello, y manteniendo el nivel de coherencia del proyecto, ambienté un espacio tratando de recrear  las instalaciones y la atmósfera del hotel. Cuidando cada detalle, fotografié la papelería sobre soportes de madera y añadí elementos que aportasen personalidad y veracidad, tales como una estrella de mar o plantas naturales.

Finalmente, quería concluir enumerando las pautas me han guiado en esta experiencia de gestionar un proyecto de tal envergadura. Pues si algo he aprendido es que la implicación en el proyecto, el conocimiento de todos los aspectos que lo componen, la planificación de cada paso y la diversión o el entusiasmo por lo que se hace son fundamentales para realizar cualquier cosa de la que sentirse orgullosa.

Ver el proyecto completo en el portfolio web de Estación Diseño.

 

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